Esta ha sido mi hoja de ruta como director de mi colegio

Hay una especie de bulo que me molesta especialmente y es el que viene a decir que los profesores y la gente que se dedica a la educación pública vive de perlas y que no se tiene que preocupar por su trabajo. Podrá ser verdad que hay gente en este sector que tiene más vacaciones que las que suelen tener los trabajadores del sector privado, pero eso no quiere decir que durante el resto del año trabajen menos ni nada por el estilo. De hecho, hay muchos profesores que tienen que hacer un montón de tareas en su propia casa, incluso cuando su jornada laboral se ha terminado. De eso nunca se habla y eso la verdad es que me cabrea. Mucho.

En los años de experiencia que tengo en este asunto, he sido testigo de primera mano de ello. Y más ahora que, desde hace algún tiempo, soy el director del instituto en el que trabajo y soy consciente de las cosas de las que se ocupa cada uno de los profesores que forman parte de la plantilla de mi centro. Llevo siendo director un par de años y la verdad es que me he molestado bastante en saber qué hace cada cual, cuáles son sus intereses y necesidades profesionales y qué echan en falta en el instituto. Y es que lo primero en lo que pensé cuando entré en mi cargo actual fue en mejorar el espacio de trabajo en el que me encontraba y permitir que la gente se sintiera a gusto en él, tanto profesores como alumnos.

Tomé decisiones en varios ámbitos y a continuación os voy a hablar un poco de cada uno de ellos:

Seguridad y renovación del mobiliario 

No quiero echar pestes sobre la gestión del director anterior a mi entrada en el cargo, pero lo cierto es que había aspectos bastante mejorables en el centro. Una de las cosas que más me cabreaban es que existían muchos elementos que se encontraban rotos o con evidentes signos de obsolescencia. Había puertas que no cerraban bien, ventanas que estaban a punto de romperse y muchas mesas y sillas estaban bastante deterioradas (de hecho, algún alumno ya había tenido algún problema al romperse una de las últimas y haberse caído con ella). Por tanto, decidí que la renovación del mobiliario tenía que ser una obligación y cumplí con ello durante mis primeras semanas en el cargo.

La seguridad también era una de mis grandes prioridades y, a tal efecto, decidí que era necesario continuar instalando cámaras de seguridad a parte de las que ya había. Por desgracia, en los centros escolares ocurre de todo y necesitábamos tener controladas algunas cosas y establecer herramientas disuasorias para todas aquellas personas, ya fueron alumnos o gente ajena al centro, que pudieran estar cometiendo algún tipo de tropelía. Tengo que decir que esto ha surtido efecto y que la cantidad de problemas ocasionados en el centro desde la instalación de dichas cámaras se ha reducido de una manera más que considerable.

Adecuación de las instalaciones del pabellón 

Una de las cosas en las que creía que el centro tenía que mejorar era en lo relativo al pabellón de deportes con el que contamos. Se trata de una construcción que fue edificada hace ya un par de décadas y que necesitaba un cambio en algunas cosas. La administración anterior del centro había reiterado en varias ocasiones su intención de realizar una especie de reforma para el pabellón, pero lo cierto es que nunca habían terminado de hacerlo y eso era algo que nosotros teníamos que cambiar a la mayor brevedad posible. El pabellón necesitaba mejoras como la instalación de nuevas canastas, el cambio de las espalderas y la incorporación de taquillas. Pudimos cumplir con todo ello en tiempo récord, siendo lo primero que instalamos las taquillas. Para ello, confiamos en Taquicel por el hecho de que disponen de más de 45.000 taquillas en uso y eso nos proporcionaba una tranquilidad muy grande.

Construcción de nuevas aulas 

Esta era una de mis grandes áreas de actuación en cuanto empecé a ostentar el cargo. Nuestro centro no anda mal de espacio, pero no cabe la menor duda de que  le hace falta más. El motivo es que seguimos contando con la misma cantidad de aulas que cuando se abrió, a mediados de la década de los 70. Las necesidades de entonces no son las de ahora y era preciso que, a fin de ganar en comodidad, pudiéramos contar con más aulas con el objetivo de reducir el ratio de alumnos por cada una de ellas. De acuerdo con una noticia que fue publicada en la página web del diario El Economista, España necesita bajar esa ratio pese al récord de profesores y este fue uno de los motivos por el cual emprendí este proyecto.

El resultado que estoy teniendo es bastante positivo porque he conseguido que se apruebe esa pretensión por parte de las instancias correspondientes. De hecho, ya han comenzado las obras y creo que van a un ritmo más que aceptable, por lo que creo que dentro de poco vamos a poder contar con ese extra de espacio que veníamos demandando y que va a hacer posible que nuestros alumnos se sientan cada vez más cómodos, algo que también va a mejorar la imagen del centro y su popularidad. Pocos objetivos puede qué sean más importantes que estos, así que me voy a asegurar de que esas obras se terminen bien y que las aulas estén listas cuanto antes.

Cambio de la iluminación de las aulas y los pasillos 

Esta era una de las cosas que dejaban claro que nuestro centro era uno de los que más obsoleto estaba de toda la provincia. Las luces del pasillo apenas iluminaban y las de las aulas estaban rotas en muchos más casos de los que me gustaría reconocer. Y también decidimos operar en este sentido. Es otra de las cosas que decidimos implementar de cara a obtener una buena imagen y la verdad es que es algo que hemos conseguido. La diferencia es sustancial entre la iluminación antigua y la nueva. Antes de hacer el cambio, lo que hicimos fue sacar fotos por diferentes espacios y luego volvimos a hacer las fotos en los mismos sitios después del cambio. Los resultados del cambio fueron excepcionales y todavía hay mucha gente que nos agradece el hecho de haber tomado esa decisión.

Como consecuencia directa de esto, lo que ha pasado es que se ha reducido la cantidad de quejas que nos llegan desde la Asociación de Madres y Padres de Alumnos. Y también ha mejorado la calidad de la educación que reciben los chavales y chavalas que vienen a nuestro centro día a día. Desde luego, este es el objetivo que siempre hemos perseguido y el que tenemos que seguir luchando por implementar de cara al futuro. No cabe la menor duda de que avances como este de la iluminación que os acabo de comentar son elementales para tratar de dar pasitos hacia delante en este sentido.

Aumento del número de plazas de parking 

En un centro como el nuestro se juntan personas de todo tipo, no solo niños o adolescentes. Los profesores suelen venir en coche, algunos alumnos ya son mayores y disponen de vehículo propio y también hay que dar espacio para los autobuses que vienen con alumnos y alumnas de otros pueblos. En el parking antiguo, nos pasaba muchas veces que había retenciones y existían problemas con la organización del tráfico que se generaba. Por tanto, era necesario adecuar las instalaciones, modernizarlas y hacerlas más accesibles y compresibles para todos. Nos pusimos manos a la obra y, una vez más, conseguimos mejorar la imagen del centro y la comodidad de las personas que vienen a él de manera habitual.

En España, según la página web de Telecinco, hay casi 30.000 centros educativos. Es una cifra que no cabe duda de que pone sobre relieve lo que nos importa un asunto como el de la educación, pero no se puede quedar únicamente en un dato vacío. Hay que dotarlo de “contenido”, de calidad, y la mejor manera de hacerlo es hacer que todos y cada uno de esos centros disponga de los medios suficientes como para que sus alumnos puedan obtener de la mejor manera posible conocimientos que van a hacer posible que sean personas de provecho en el futuro.

Una de las mejores cosas que tiene la sociedad española es que la apuesta por la educación sigue estando ahí. Es verdad que a veces se recorta más de la cuenta, ya lo hemos podido ver en según qué gobiernos, pero no cabe la menor duda de que se sigue invirtiendo en esto y que es necesario que eso nunca se pierda. A fin de cuentas, invertir en educación es hacerlo por el futuro de nuestra sociedad, de las generaciones que están por venir y de nuestro país. ¿Qué puede ser más importante que eso?

 

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