Comercio exterior y economía

Abrirse campo en el mundo exterior es indispensable para que la economía mejore. En el caso de las pequeñas empresas, quizá sea suficiente con salir de su comunidad autónoma, pero cuando se trata de negocios más amplios, el comercio exterior se hace indispensable. No solo mejora la economía de la empresa en cuestión, sino que ayuda a mejorar la del país. De hecho, el comercio exterior se considera como un estímulo para la economía de los diferentes países del mundo. Este tipo de operativa se regula por normas, tratados y convenios internacionales; no es algo tan simple como llegar y vender.

Son muchos los economistas que entienden el comercio exterior como una manera de colocar todo excedente de producción u obtener bienes y servicios que no se producen en el propio país. De manera que la importancia que adquiere este tipo de comercio en la economía de los países hace que se convierta en algo fundamental. Sobre todo, si se entiende como el conjunto de acciones que una empresa lleva a cabo con la finalidad de intercambiar bienes y servicios con otra empresa, cuyo emplazamiento se encuentra en otro país. El objetivo de esta transacción es satisfacer una necesidad que no ha sido cubierta.

La operativa que se lleva a cabo en el comercio exterior se regula por las citadas normas, tratados y convenios internacionales que hacen posible que se controlen los productos, simplificando el procedimiento administrativo y burocrático necesario, al tiempo que se establece la tributación correspondiente en estas operaciones.

Para las empresas, tomar esta decisión de abrirse al mercado exterior supone dar un salto y salir de su zona de confort para operar a nivel internacional. Lo que para las mismas supone el aprovechamiento de las sinergias y ventajas comparativas que existen entre los distintos países, con lo que se pueden cubrir nichos de mercado o aumentar la gama de productos y servicios presentes en el mercado.

¿Qué es el comercio exterior?

En Cays, dedicados a la cerrajería, las puertas y la gestión industrial, entre otros, saben bien sobre comercio exterior y asienten cuando lo definimos como un intercambio de bienes y servicios entre diferentes países con economías abiertas. Se hace mediante la compraventa, tanto si la divisa o moneda es la misma como si es diferente.

Este tipo de comercio se encuentra regulado por factores como las regulaciones relativas al control del producto, relacionadas generalmente con la seguridad y la sanidad, o los tributos, como los impuestos y las tasas correspondientes. Llevar a cabo una operación de comercio exterior hace necesario tener conocimientos previos relacionados con el marketing internacional, la financiación también internacional que permite conocer las diversas fuentes de financiación a las que acceder y conocimientos relacionados con la mercancía, la logística, la distribución y la economía internacional.

Una operación de comercio exterior implica a una multitud de personas, cada una de las cuales tiene un rol diferente. Algunas de ellas son los importadores y los exportadores, que pueden ser personas físicas o jurídicas. Otros son los que despachan en la aduana y, en algunas operaciones, intervienen agentes auxiliares de comercio exterior y el servicio aduanero.

Los despachantes de aduana son los representantes de los importadores y exportadores en todas las gestiones llevadas a cabo ante la Dirección General de Aduanas. En última instancia, entra en juego el agente de transporte aduanero, encargado de representar directa o indirectamente a los transportistas.

Gracias al comercio exterior, la economía y riqueza de los diferentes países implicados en la operación se ven incrementadas. Genera flujos y competencia a nivel global y hace que las empresas se reciclen y logren ser más competitivas.

Estas operaciones comerciales conllevan unas implicaciones:

  • El éxito de la operación supone un aumento en la riqueza del país, lo que supone un incremento del PIB y mejora la balanza de pagos.
  • Generan flujos que suponen operar en divisas diferentes, lo que se traduce en movimientos que afectan al tipo de cambio.
  • Dentro de un mercado global como el que tenemos, la competencia empresarial es internacional. Las empresas locales se encuentran necesariamente obligadas a estar en continuo cambio, por la competencia local y la entrada de empresas internacionales que satisfacen las necesidades de los consumidores a precios más competitivos.
  • La eficiencia empresarial se impulsa por las operaciones de comercio exterior que obligan a los diferentes países y sus empresas a estar en mejora continua, rediseñando sus estrategias comerciales para poder tener ventajas competitivas.
  • El salto al comercio internacional implica la entrada en nuevos mercados y la atracción de nuevos inversores.

Este tipo de operativa no está exento de incertidumbre; conocer el idioma y la cultura del país con el que se trabaja puede ser la clave para que la transacción sea exitosa. El cumplimiento de la legislación del país de destino supone en numerosas ocasiones un proceso largo, por lo que hay que armarse de paciencia.

A la hora de optar por una estrategia de internacionalización, es necesario tener conocimientos muy específicos para que la operación culmine con éxito, siendo estas operaciones la exportación y la importación. En el primer caso, se trata de los bienes y servicios que se comercializan fuera del territorio nacional. En el segundo, ocurre lo contrario: se adquieren bienes y servicios producidos por otros países. En función de la existencia o no de intermediarios, se diferencia entre directas o indirectas.

Otros aspectos del comercio exterior

Llevar a cabo operaciones de comercio exterior implica tener una serie de conocimientos generales, además de contar con otro tipo de conocimientos como el marketing internacional, la financiación internacional y los procedimientos.

Con el marketing internacional se llevan a cabo las selecciones de países de destino. De manera que se lleve a cabo un análisis de marketing estratégico y operativo, en este caso a nivel internacional.

Los conocimientos sobre financiación internacional permiten saber cuáles son las fuentes de financiación a las que se puede recurrir en este tipo de operaciones que, aparte de los riesgos habituales, cuentan con el añadido de la incertidumbre a la hora de ejecutar la operación.

A nivel de producción y operaciones, conocer los procedimientos relativos al despacho de la mercancía, la logística y la distribución internacional puede ser una cuestión determinante en el desenlace de la operación.

El comercio exterior o internacional consiste en el conjunto de transacciones de bienes y servicios que se llevan a cabo entre las economías de los países que pertenecen a una zona. Tanto si se trata de un área regional, nacional o mundial, se caracteriza por la posesión de interdependencia económica.

Aumentar el número de los clientes potenciales al abrir las puertas de las empresas a otros mercados; se aumentan las ventas y, en consecuencia, aumentan los beneficios económicos y empresariales. Todo esto supone una mejor gestión del flujo de caja, por lo que dar el salto implica que la empresa en cuestión sea atractiva para otros inversores que pueden hacer posible que se realicen nuevos proyectos a largo plazo.

Las empresas que participan en el comercio exterior se benefician de la fluctuación de la moneda de cada país y su conversión, convirtiéndose en un impulso de lo más favorable en el balance final del negocio. Por lo que las compañías que incluyen estas operaciones en su gestión mejoran su reputación sobre las que no lo hacen, aumentando al mismo tiempo su credibilidad. Esto hace que se posicionen en los primeros puestos dentro de su nicho de mercado, convirtiéndose en una de las mejores empresas de cada sector.

Cuando se realizan comercios internacionales, hay que aprovechar la oportunidad para especializarse en un área del mercado. Hacer esto permite que las empresas aumenten su producción, conllevando la correspondiente reducción del precio de sus bienes o servicios a nivel mundial. Del mismo modo que se prolonga la vida útil de los productos cuando dentro del comercio internacional se buscan productos de tu propio país. Esto genera una mayor producción que permite a las empresas contar con una mayor variedad de productos, obteniendo el crecimiento y desarrollo de la empresa.

Además, es una ventaja competitiva, puesto que las empresas que optan por el comercio exterior disponen de productos básicos con alto coste de producción. Por lo que podemos decir que las ventajas del comercio exterior son numerosas; permiten crear puestos de trabajo de calidad y con mejor sueldo para los empleados. Esto supone, a largo plazo, una reducción en la tasa de desempleo al aumentar la oferta laboral de cada uno de los países en los que opera la empresa.

En el momento presente, no podemos ignorar la importancia que tiene el comercio exterior para la economía, tanto nacional como mundial. La economía internacional ha experimentado notables cambios a lo largo del tiempo, influenciados por momentos clave en la historia, como pueden ser la revolución industrial, las guerras mundiales o la globalización del comercio.

Para concluir, recordar que el comercio internacional produce un gran impacto en distintos aspectos de la sociedad: fomenta el crecimiento económico facilitando el acceso a mercados más amplios y diversos; los tratados comerciales fortalecen las alianzas políticas promoviendo la paz; interactuar con otros países permite el enriquecimiento cultural. En definitiva, el comercio exterior es fundamental para mejorar la economía del país.

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