Conoce lo que hay que hacer para matricular un coche eléctrico

Matricular un coche eléctrico es algo que puede parecer, a primera vista, uno más de esos trámites que se hacen cuando se va a comprar el vehículo. Lo cierto es que esto en la práctica tiene muchos matices que tienen un impacto de manera directa en el bolsillo de los compradores y en la forma en que ese vehículo se integrará en las normas actuales.

Pensemos que hay impuestos, distintivos de carácter ambiental, bonificaciones municipales, ayudas públicas y procedimientos en concreto ante la DGT. Vivimos un contexto en el que las gestorías pasaron de ser intermediarias administrativas a una pieza vital para que la transición hacia la movilidad eléctrica pueda funcionar sin tropiezo alguno.

Un mercado que ya no es marginal

Algo que puede ayudar es hablar de matriculaciones. El año pasado se matricularon en nuestro país más de 100.000 turismos que eran totalmente electrificados. Estas son cifras de más del doble que el año anterior, hasta ser cerca del 9% del mercado total automovilístico.

Si a todo esto se le suman los híbridos enchufables, las asociaciones del sector hablan de más de 225.000 vehículos ese año, lo que es una cuota global próxima al 20%. Toda esta tendencia se está manteniendo este año 2026.

Por todo ello, lo que hasta hace no muchos años era algo minoritario, ahora ya es una parte importante del tráfico de coches nuevos. Como es lógico, cada unidad debe pasar por un proceso de matriculación en el que no se le asignará una placa, sino que va a determinar los impuestos que se pasan, la etiqueta ambiental que lleva y las ventajas que va a tener en su día a día.

¿Qué diferencia la matriculación de un eléctrico?

A nivel jurídico, la matriculación de un coche eléctrico es como una ordinaria. Se debe acreditar la propiedad, situación fiscal y la conformidad técnica del vehículo ante la DGT. El caso es que la clase de propulsión tiene una serie de particularidades.

Primeramente, el impuesto de matriculación. Hablamos de un impuesto del Estado que se vincula a las emisiones de CO₂; por lo que, cuando está por debajo de una serie de umbrales, la cuota se va a reducir hasta que es nula.

Si hablamos de un eléctrico puro, las emisiones homologadas van a ser cero, por lo que la persona compradora se puede acoger a la exención total del impuesto, siempre que esto se justifique bien ante Hacienda, con la ficha técnica que acredite dichas emisiones.

Después podemos hablar del IVTM, el impuesto de vehículos de tracción mecánica, que es de ámbito municipal. Existen muchos consistorios que aplican bonificaciones elevadas.

Si se quiere disfrutar de estas, es necesario que el comprador tramite la autoliquidación del impuesto de manera adecuada, aportando la documentación que acredite la potencia fiscal y la condición ambiental del vehículo.

El permiso de circulación y la tarjeta ITV con la matrícula asignada, la cual la DGT emite después de que se compruebe la documentación y que se cobre la tasa de matriculación que corresponda.

Cuando hablamos de los eléctricos, en el proceso se incluye la expedición de la pegatina ambiental CERO emisiones, la cual va a ser fundamental para poder circular en las zonas de bajas emisiones, poder aparcar en varias áreas o beneficiarse de otra serie de ventajas.

Cada paso tiene sus particularidades, plazos y requisitos en lo formal. Si compras un eléctrico por primera vez, el riesgo se encuentra en perder exenciones o bonificaciones solo por no presentar correctamente los papeles.

Los caminos: hacerlo uno mismo o delegar

Los que compran coche eléctrico cuentan con tres opciones: dejar que el concesionario se encargue de gestionar la matriculación, hacerla de manera personal o visitar una gestoría especializada.

Cuando se hace por uno mismo, ello implica pedir cita previa en la DGT, descargar e ir rellenando formularios, tramitación de la exención del impuesto de matriculación en Hacienda, gestión del IVTM en el ayuntamiento e ir el día que se fije con toda la documentación y las tasas abonadas.

La tercera alternativa es la que hice yo, puesto que seguí el consejo de un compañero de trabajo que había ido a Gestram y había quedado contento. Ellos se encargaron del conjunto de los trámites. Al final, ellos conocen bien todos estos temas, puesto que son su día a día. Me dieron buenas sensaciones y al final acabé delegando en ellos, puesto que al final se reducen las posibilidades de que haya errores que puedan costar tiempo o dinero.

Las gestorías como “traductores” de la nueva movilidad

Aunque las gestorías administrativas existen desde hace muchas décadas, el aumento de la movilidad eléctrica añadió capas de complejidad en las que el papel se ha hecho bastante más útil.

El papel que juegan es doble. No solo se ocupan de la parte formal, también recopilan documentación, tramitan exenciones fiscales, gestionan tasas y también presentan las solicitudes ante la DGT.

Por otra parte, no debemos olvidar su función de asesoramiento, ya que explican las razones de las bonificaciones que hay en cada municipio, las implicaciones que tiene la etiqueta CERO dependiendo de la ciudad y cuáles son los plazos realistas que se manejan para contar con el coche matriculado en su totalidad.

Matriculación de eléctricos “de principio a fin”

Esto lo podemos ver de forma clara en el servicio de matriculación de coches eléctricos que ofrece Gestram. Ellos realizan todos los trámites y, en mi caso, tardaron entre 24 y 72 horas hábiles desde que recibieron la documentación completa que me habían pedido.

El esquema es bastante fácil, puesto que el cliente envía la documentación del coche, la factura de compra, el DNI y firma un mandato. Partiendo de aquí, lo que sucede es que la gestoría hace el resto de las gestiones, ya que envía después el permiso de circulación, la tarjeta de ITV y el distintivo ambiental al domicilio de la persona interesada.

Todo esto nos hace pensar en cómo la profesionalidad de las gestorías ha sabido adaptarse bien al nuevo contexto. No se quieren limitar a tramitar los papeles; buscan diseñar una serie de servicios en concreto para la realidad de la movilidad eléctrica, todo ello pensando en particulares y empresas que deben matricular flotas enteras.

Digitalización de trámites y trabajo en remoto

Otro de los aspectos actuales que tienen las gestorías es la integración con la digitalización de la administración. La DGT permite hoy que se hagan matriculaciones ordinarias por Internet mediante su formulario de solicitud, siempre que el usuario cuente con certificado digital, DNI electrónico o credenciales Cl@ve. Lo mismo sucede con muchas gestiones en Hacienda y ayuntamientos.

Debemos quedarnos con que las gestorías se han ido adaptando al entorno digital, de tal forma que se gestionan trámites telemáticos en nombre de sus clientes.

¿Cuál suele ser el flujo habitual?

  • Se recoge la documentación escaneada y los datos de identificación de titular.
  • Compra y justificación del pago de las tasas electrónicas.
  • Rellenar los formularios telemáticos de matriculación, adjuntando la documentación que sea precisa.
  • Se recibe la resolución y se coordina la entrega de las tarjetas, permisos y distintivos.

Si hablamos de los coches eléctricos, dicho trabajo en remoto cuenta con un sentido añadido, puesto que multitud de compradores se van a interesar por este tipo de vehículos, ya que se benefician de las ventajas urbanas como circular en ZBE o los aparcamientos en las ciudades en las que puede que no residan y necesitan un acompañamiento administrativo que abarque varios niveles a nivel territorial.

Empresas, flotas y gestorías: más allá del particular

No solo nos debemos limitar al comprador individual. Existen empresas de reparto, servicios de alquiler, compañías de taxis y empresas que desean “electrificar” sus flotas, enfrentándose a procesos que se van a multiplicar por decenas o cientos de vehículos.

En este sentido, lo que ocurre es que las gestorías son socios operativos: ayudan a que se planifiquen los calendarios de matriculación, se coordine la documentación de distintos proveedores y se asegure que todos los vehículos se inscriban de forma correcta y sean parte de las actividades de servicio, como puede ser taxi o transporte de mercancías, al gestionar bonificaciones que se pueden aplicar a flotas completas.

El valor no solo está en conocer el procedimiento, sino también en poder repetirlo de manera fiable en varias ocasiones, de tal forma que se documente cada paso y se resuelvan las incidencias con la necesaria fluidez. La experiencia de las gestorías que llevan décadas de trabajo en el sector de la automoción es un activo bastante importante.

El necesario cruce entre la movilidad sostenible y la cultura administrativa

Pensemos que el coche eléctrico ya ha entrado en la vida cotidiana de bastante gente. La administración, eso sí, exige que se produzcan procesos de manera ordenada, documentación en orden y el pertinente uso de las exenciones y bonificaciones que son la razón económica por la que el comprador se va a decidir.

El papel que hacen las gestorías en muchos casos es el de traductores y facilitadores, puesto que no todo el mundo tiene los conocimientos ni el tiempo para poder hacer todos estos pasos con la tranquilidad de hacerlo de manera correcta.

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