Sentirse seguro y protegido es algo necesario en una sociedad como la actual. Los cuerpos de seguridad del estado y las autonomías, hacen todo lo posible por mantener un orden y los índices de criminalidad lo más bajos posible. No obstante, la delincuencia es algo que aumenta indiscriminadamente y las fuerzas del orden, no pueden responder ante todos los delitos o faltas. Quizá un poco de civismo por parte de la sociedad, sería favorable. Aunque la cuestión, no es esa en esta ocasión.
Existen sectores que requieren de una seguridad mayor y privada. Por lo que existen empresas encargadas de formar profesionales en el ámbito de la seguridad privada. Dentro de las especialidades existentes en este sector, podemos encontrar a los escoltas privados. Todos hemos escuchado hablar de ellos, los hemos visto en las películas y los idealizamos como superhéroes capaces de proteger a cualquiera. La realidad es bien distinta y, se trata de personas comunes como tú y como yo, con una formación especial que les capacita para proteger a quien contrate sus servicios, de una forma absoluta
Como decimos, todos hemos escuchado algo sobre esta figura. Pero, ¿conocemos algo más sobre las funciones de estos profesionales o nos quedamos en el ideal prefabricado? Lo más probable es que conozcamos los justo y nos quedemos en el segundo punto, razón por la que hemos decidido dedicar este artículo a adentrarnos en las funciones y los requisitos que son necesarios, si queremos ejercer esta profesión.
Las tareas que realiza un escolta privado, la formación necesaria con la que debe contar y los requisitos legales a cumplir, son aspectos imprescindibles a la hora de desempeñar este puesto de trabajo. Se trata de unos profesionales esenciales en algunas situaciones y, al mismo tiempo de un trabajo seguro. Es decir, con poca tasa de paro.
Profesionales de la protección… de personas
Dentro del sector de la seguridad, existen diferentes funciones y profesionales. No todos cuentan con la misma formación y, por supuesto realizan las mismas tareas. Hemos entrado en Academia Marin, donde forman a estos profesionales, proporcionando cursos de capacitación y especialización, en diversos ámbitos, como el de escolta privado o vigilante de explosivos. Su definición de escolta privado es sencilla: se trata de un profesional de la seguridad, cuya especialidad no es otra que la de proteger personas.
Lo que diferencia a un escolta privado de cualquier otro agente de seguridad, es que se centra en salvaguardar la integridad de un individuo, cuya vida puede estar en peligro. Mientras que los vigilantes al uso, se centran en la protección y vigilancia de los espacios y lugares. Un escolta privado, acompaña a la persona que solicita sus servicios, en su día a día, con objeto de prevenir las amenazas posibles y, en caso de que se produzcan, responder ante cualquier situación de peligro o agresión.
En nuestro país, convertirse en escolta privado, requiere una formación concreta, con la que se habilita de forma legal a quien la realiza, para ejercer esta profesión. Puesto que nos encontramos en un entorno laboral, cada vez más exigente y competitivo, son muchos los aspirantes a escolta que se plantean si la habilitación actual, es verdaderamente suficiente, a la hora de encontrar un puesto de trabajo y desempeñar las funciones de forma eficiente.
La respuesta proporcionada por los expertos es que la habilitación es necesaria, aunque lo cierto es que no siempre es suficiente. Esto se debe a que la figura de este profesional, ha evolucionado notablemente en los últimos años. No se trata únicamente de acompañar a una persona en situación de riesgo, consiste en analizar amenazas muy concretas, planificar rutas y desplazamientos seguros, poseer conocimientos en inteligencia y contrainteligencia, utilizar tecnología avanzada y adaptarse a diferentes perfiles de clientes.
Todo esto, implica que, aun siendo obligatoria la habilitación, las empresas de seguridad, buscan perfiles más completos y experimentados, con competencias adicionales, experiencia previa, idiomas, formación continua y buena presencia. Esto es así debido a que el entorno profesional en el que se mueve un escolta, exige un alto nivel de discreción, autocontrol, habilidades sociales y gran capacidad de reacción en diversos escenarios de alta presión.
De lo que deriva la importancia de contar con formación complementaria, como formación táctica, cursos de protección a dignatarios o altos cargos, técnicas de defensa personal y control de accesos, primeros auxilios, etc. Contar con esta preparación adicional, mejora la empleabilidad y ofrece confianza a los clientes. Por lo que las empresas de seguridad, valoran en gran medida que, sus profesionales cuenten con experiencia real en servicios de protección, formación continua y especialización, buena imagen profesional y habilidades comunicativas, dominio de idiomas y capacidad de análisis y prevención.
Son muchas las entidades y empresas que trabajan con perfiles de alto riesgo, como es el caso de jueces, directivos, empresarios, políticos o personajes públicos, por lo que priorizan a los escoltas previamente formados en un centro especializado.
En la actualidad, no basta con disponer de la habilitación, de la cual hablaremos a continuación. Lo que marca la diferencia es lo que se hace una vez obtenida. Invertir en una buena formación y que sea de calidad, con mucho contenido práctico y contactos, es la mejor manera de colocarse en la línea de salida y avanzar en una profesión segura y con futuro.
Formación necesaria y funciones a desempeñar
Nada como la experiencia para conocer una profesión como es debido. No obstante, siempre hay que empezar por algún lado. En este caso, no es diferente. Convertirse en escolta privado requiere cumplir con algunas exigencias mínimas, clasificadas en dos ramas. Una de ellas, los aspectos que se relacionan con la formación general y especializada de la profesión y otra, los aspectos legales y requisitos a cumplir de forma obligatoria.
En la primera rama, quien pretenda convertirse en escolta privado, debe cumplir requisitos personales y legales, si quiere ser considerado apto. Entre los requerimientos personales que se deben cumplir, destacan los siguientes:
- Ser mayor de edad.
- Estar en posesión de la nacionalidad española o de algún país miembro de la Comunidad Europea.
- Cumplir un mínimo de exigencias físicas como la estatura, un metro sesenta y cinco, en mujeres y un metro setenta, en hombres.
- Superar pruebas psicotécnicas, asegurando que el escolta posee las habilidades mentales adecuadas y necesarias, a la hora de gestionar las situaciones de estrés y peligro con las que se va a encontrar.
- Tener el titulo de ESO o formación equivalente.
En cuanto a los requisitos legales, se trata de:
- Estar exento de condenas por delitos contra la intimidad, el honor o delitos dolosos.
- Tener un historial carente de sanciones graves o muy graves en seguridad, en los últimos años.
- Carecer de litigios pendientes contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.
Más allá de los requisitos exigidos a la hora de acceder a la profesión, es indispensable, disponer de una formación especializada. La ley exige a los profesionales del sector que realicen alguna de las formaciones siguientes:
- Formación especifica de escolta privado, de al menos sesenta horas adicionales.
- Certificado de profesionalidad, SEAD0112: vigilante de seguridad y escolta privado, de trescientas treinta horas, con cuarenta de prácticas.
Cursando esta formación, se asegura que el escolta es capaz de realizar sus funciones con eficiencia y dentro de la normativa vigente.
Solo nos queda hablar de las funciones que realiza este tipo de profesional. Sabemos que la principal de ellas, consiste en proteger a las personas, labor que abarca más responsabilidades de las que podemos imaginar de entrada. Por lo que vamos a destacar, algunas de las principales tareas que desempeña un escolta privado.
Debe analizar las vulnerabilidades posibles dentro del entorno en el que trabaja. La prevención y reducción de los posibles riegos identificados, es parte de su misión. Así como diseñar un plan de seguridad adecuado a la situación. Tiene que estudiar los medios de los que dispone, a la hora de proporcionar la protección y defensa que requiera cada situación. Entender las prácticas de protección aptas en cada momento y estar en alerta constante, frente a las posibles amenazas. Por supuesto, debe reaccionar de forma inmediata en caso de que se produzca situación de peligro, accidente o amenaza y definir como se evacua el lugar, en caso de que sea necesario.
Lo que nos lleva a las acciones que un escolta privado, no puede realizar por mucho que sea escolta. Se trata de limitaciones a nivel legal que definen la diferencia entre este y otros profesionales de la seguridad. Se encuentran fuera de sus competencias, impedir los movimientos de cualquier persona, salvo que se produzca un ataque directo a su protegido; interrogar a terceros; detener a una persona, algo que corresponde únicamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los vigilantes de seguridad; realizar una identificación a cualquier ciudadano, tanto si participa o no, en algún ataque.
Para finalizar, un dato tan relevante como poco conocido, sobre la contratación de escoltas privados. Los clientes, tienen que cumplir sus propios requisitos a la hora de la contratación, siendo uno de los más importantes, contar con autorización por parte del Ministerio del Interior, además de un informe que demuestre que la persona, se encuentra en situación de riesgo.


