Qué calzado cuida tus pies y de cual te deberías olvidar.

El calzado es un elemento fetiche. Más a allá de la función para la que fue creado, que es la de proteger los pies; especialmente, cuando caminamos, el calzado ejerce un sorprendente influjo sobre muchas personas. Hay quien tiene colecciones de decenas de pares de zapatos en su casa. Sin embargo, todos estos zapatos no son buenos para tus pies. Te hablamos de los modelos y tipos de zapatos que son beneficiosos y de aquellos que más te valdría limitar su uso.

Desde luego, el tipo de zapatos que utilicemos depende de la utilidad que le vayamos a dar. Unos mocasines de piel pueden resultarte cómodos para pasar toda la mañana en la oficina, pero no es la opción más adecuada para estar todo el día andando.

A determinada edad, la comodidad va por delante del diseño. Sobre todo si te has pasado toda la juventud castigando los pies. Llevando zapatos y botas de tacón de aguja cada vez que salías de fiesta o usando a diario botas militares porque estaban acorde con la tribu urbana con la que te sentías identificado.

Llevar zapatillas de tela, tipo Converse, que es una opción que utilizan muchas personas, sobre todo entre la primavera y el otoño, no es del todo saludable. La tela no traspira bien y la suela de goma plana y delgada no amortigua correctamente los impactos que se producen al caminar.

No utilizar calzado adecuado provoca problemas para la salud, ya no solo para los pies (juanetes, callos, pie de atleta, etc.), también para otras partes del cuerpo. Al no apoyar bien el pie en el suelo, puedes producir poco a poco un desvío de columna, un desequilibrio en la cadera o sobrecargar rodillas y tobillos. Es importante elegir bien el calzado que utilizamos y no solo por la estética.

Cómo debe ser tu calzado.

El calzado que utilices con frecuencia debe cumplir varios requisitos. Debe ser un calzado que se ajuste bien, pero que no nos apriete. Un calzado que se adapte a la forma del pie y que, por tanto, lo mantenga en el interior de manera natural. Aquí es importante primar el uso de zapatos con la punta redonda.

Debe ser un calzado fabricado con materiales transpirables. El mejor de ellos es la piel, ya que impide que el sudor se acumule en el interior del zapato. Condiciones que crean un ambiente húmedo y favorecen la proliferación de bacterias.

Por otro lado, tanto la suela como el calzado deben ser flexibles, para que no obstruya el movimiento de biomecánica del pie.

Estos son algunos tipos de calzado saludable.

Calzado barefoot. 

El calzado barefoot, también conocido como zapato respetuoso, es un calzado minimalista que busca el mayor contacto del pie con el suelo, protegiéndolo en sus zonas más sensibles, como la puntera y el contrafuerte.

Suele tener la suela completamente plana, partiendo de un concepto que se llama Drop Cero, y que consiste en favorecer la postura del pie cuando estamos descalzos. La zona interior, donde se encuentra la plantilla, también es plana y no tiene ningún tipo de refuerzo que proteja el arco del pie. La intención es fortalecer la musculatura.

Es un tipo de calzado ergonómico. Con un diseño de punta redonda y un interior espacioso, que permita que el pie se puede mover con facilidad, pero que al mismo tiempo, el zapato quede ajustado, que no baile dentro del calzado

Los vendedores de Happynrel, una tienda de Burgos especializada en calzado barefoot, y que también dispone de su propia tienda online, señalan que este tipo de zapatos es ideal para los niños, ya que facilita el crecimiento de los pies. Pero no es únicamente válido para los más pequeños, también lo es para los adultos. Pues crea una sensación de confort que es beneficiosa para el organismo.

Una de las características que tiene el calzado barefoot es su ligereza. Son zapatos que pesan poco, por lo que no nos van a fatigar aunque los llevemos puestos todo el día o caminemos con ellos.

Este diseño lo podemos ver en gran parte del calzado infantil y en muchas zapatillas de uso habitual que llevamos los adultos.

Las botas de montaña.  

En mi opinión, las botas de montaña es uno de los calzados más saludables que puedes llevar. Incluso, para el día a día. Estas botas te protegen el tobillo, manteniendo el pie alineado. Su suela gruesa de caucho amortigua los impactos y el interior de la bota se encuentra acolchado, por lo que todo el pie está protegido. El dibujo de la suela es antideslizante, lo que previene resbalones y deslizamientos.

Quizás el mayor problema de las botas de montaña es su peso. Sin embargo, este asunto se está corrigiendo con los modelos más modernos. En los que se utilizan materiales que aligeran bastante el calzado.

Tradicionalmente, las botas de montaña se han fabricado con piel de vaca. Una piel resistente que cuando termina adaptándose a la forma del pie es como un guante. Sin embargo, esta piel tarda tiempo en domarse. En la actualidad encontramos muchas botas de montaña donde la piel se sustituye por tejidos técnicos que mantienen la transpiración y la impermeabilidad de la piel, pero son más flexibles. Algunos de estos tejidos tienen un tacto y una apariencia parecida al ante, aunque no lo es.

Las botas de montaña son un calzado todoterreno, adecuados para llevarlo en invierno. Nos protegen del frio y de las inclemencias meteorológicas y mantienen el pie cómodo y seguro. No son exclusivas para ir al campo o para practicar senderismo. Las puedes utilizar a diario para trabajar; en especial si realizas un trabajo físico, o para pasear por la ciudad con un look informal.

El calzado de montaña es un calzado diseñado para soportar el trote. Por lo que estamos hablando de unas botas resistentes que soportan bien todo el ajetreo al que lo queramos someter y que nos pueden durar, sin problemas, varias temporadas.

Zapatillas de tenis.

Nos estamos acostumbrando a utilizar calzado deportivo todos los días y para cualquier ocasión. Lo hacemos por la comodidad que nos proporciona este tipo de calzado. En la actualidad, ya solo no los utilizamos para hacer deporte. Nos los ponemos para ir a trabajar, a estudiar, para salir de compras, para salir de fiesta. Con un look casual e incluso con un traje de chaqueta o un vestido.

Dentro de la gran variedad de zapatillas de deporte que existen, las más ergonómicas, probablemente, sean las zapatillas de tenis o las que se utilizan para deportes parecidos como el pádel. Son zapatillas ligeras y tienen un diseño parecido al calzado barefoot, del que hemos hablado al principio. Puntera redonda, interior espacioso y suela totalmente plana. Los modelos vintage tipo J-Hayver New Olimpo son más saludables que muchos modelos actuales.

Usar deportivas a diario nos puede resultar cómodo, pero como señalan algunos podólogos en un artículo publicado en la página web de Cadena Cope, hacerlo de manera exclusiva puede traernos problemas para la salud. Este calzado genera una comodidad excesiva en el pie, tanto que relaja la musculatura, hasta el punto que nos hace vulnerables para padecer lesiones como la fascitis plantar, deformaciones como los juanetes o lesiones en la rodilla o en la espalda, debido a una mala alineación del cuerpo.

Los especialistas proponen alternar el calzado deportivo con un calzado más tradicional, como los zapatos de vestir con cordones que nos permitirán mantener en su tono adecuado la musculatura del pie.

Para las mujeres, alternar las deportivas con zapatos planos y con sandalias con soporte, previene lesiones y promueve una postura corporal saludable.

La alternancia de calzado, al mismo tiempo, permite que los zapatos se ventilen y previenen la aparición de infecciones por hongos.

Calzado del que deberíamos prescindir.

Por otro lado, hay determinados tipos de zapatos de los que deberíamos prescindir o, al menos, limitar su uso.

Una cuestión a la que debemos prestar atención es a la altura del tacón. No es malo usar zapatos con un poco de tacón. Favorecen la postura corporal; en especial, si no vamos a andar demasiado. Para uso diario, el tacón más adecuado es el que tiene entre 2 y 4 centímetros. Con esta altura prevenimos problemas de espalda y deformaciones en los pies. A partir de esa altura, alteramos la pisada y la distribución del peso. Cuanta más altura tenga el calzado, más problemas de salud podemos tener. Aunque veamos que con ellos, tenemos una imagen estilizada.

Otro aspecto que no debemos descuidar es que el zapato quede fijado al pie. Determinados tipos de calzado como los zuecos pueden sobrecargar de manera innecesaria la musculatura para emprender la marcha. Además de caminar, el pie sujeta el peso del zapato.

Estos son algunos tipos de zapatos en los que deberíamos limitar su uso.

Zapatos de tacón de aguja.   

El abuso de zapatos de tacón de aguja es uno de los mayores atentados que podemos realizar contra nuestros pies. Alteran la biomecánica natural del cuerpo. Al subir el talón 7, 9, e incluso más centímetros, con una postura forzada, el peso del cuerpo, en lugar de distribuirse por todo el pie, se carga sobre la almohadilla metatarsiana.

La dinámica de andar sobre tacones, va empujando el pie hacia la punta, aprisionando los dedos y produciendo lesiones y deformaciones como los dedos en garra, los dedos martillo o los juanetes.

El peso proyectado por el talón descansa en una superficie tan pequeña como la tapa del tacón. Esto reduce la estabilidad, aumentando las posibilidades de sufrir esguince de tobillo, como bien indica el Hospital Central de Conneticut.

Por estético que nos parezca, caminar o estar de pie con zapatos de tacón de aguja es una postura antinatural, que con el tiempo nos puede producir problemas como desviaciones de columna.

El problema principal de estos zapatos está en la inclinación. Por lo que cuanto más alto sea el tacón, mayor es el daño que nos produce en el pie y en otras partes del cuerpo.

Las chanclas. 

Muchas personas utilizan chanclas durante todo el verano, pero como nos recuerda la Clínica Podológica M.O., este es uno de los peores calzados que podemos usar. La razón de ello es que no nos ofrece ningún tipo de sujeción en el pie. El pie, además de caminar, tiene que encargarse de recoger y desplazar la chancla, lo cual nos produce una sobrecarga en la musculatura que aumenta la tensión sobre la fascia plantar y el talón de Aquiles.

Con la intención de que chancla no se caiga, alteramos la marcha. Damos pasos pequeños y contraemos los dedos en forma de garra, contribuyendo a que se deformen. La chancla, por su suela fina, totalmente plana, a penas ofrece amortiguación. En especial para el arco del pie, el cual se ve machacado por todo el peso del cuerpo. La chancla es un tipo de calzado que fue pensado para ponérnoslo al salir de la piscina y que no nos resbalemos, o para utilizarlos al salir de la ducha. Todo lo demás son atribuciones que le hemos dado y que no son beneficiosas para nuestro cuerpo.

Calzado de punta estrecha.

Los zapatos, botas y botines de punta estrecha estilizan la figura, pero aprisionan la punta de los pies hasta tal punto que pueden provocar lesiones cono los callos en los dedos o deformaciones como los juanetes.

Este tipo de calzado es más dañino cuanto más tiempo lo llevemos puesto y cuanto más alto sea el tacón. Ya que la altura empuja los pies hacia el embudo que forma la punta del zapato.

Estos son zapatos que se diseñaron para acudir a eventos especiales. Para utilizarlos de manera excepcional. Como puede ser una ceremonia, una gala. Por tanto, esta debería ser su tónica de uso. Utilizarlo con frecuencia lleva a deformar los pies y sufrir unos dolores que podíamos haber evitado perfectamente.

Si te gustan los zapatos de punta estrecha, mira de no abusar de ellos y altérnalos con zapatos más cómodos como sandalias sujetas y zapatillas deportivas.

Como estamos viendo, el calzado no es solamente moda, también es salud.

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