El sur de Gran Canaria destaca, además de por sus paisajes, por ser uno de los destinos turísticos que posee las experiencias gastronómicas más peculiares del territorio español. Allí conviven la cocina canaria tradicional, restaurantes con tradiciones de otras partes del mundo y las cadenas internacionales con total naturalidad. Esta mezcla es consecuencia de que Playa del Inglés y Maspalomas llevan décadas siendo uno de los destinos turísticos más visitados del país, con un gran porcentaje de visitantes del norte y centro de Europa que llegan buscando sol y buena comida. Esa demanda fue moldeando una oferta gastronómica sumamente diversa.
Esta diversidad de propuestas hizo que el foco de interés comenzara a dirigirse hacia la gastronomía de la isla y que también la calidad de los platos comience a aumentar. Durante años, la zona turística del sur vivió con la reputación de tener restaurantes mediocres orientados al turista de paso, con menús del día de precio fijo y platos que no le hacían ningún favor a la gastronomía canaria. En los últimos diez años eso ha cambiado y el sur de la isla empezó a ofrecer propuestas más ambiciosas, tanto en cocina local como en conceptos internacionales, que han elevado el nivel de la oferta considerablemente.
La cocina canaria, el punto de partida
Quien viaja al sur de Gran Canaria y quiere entender la gastronomía de la isla tiene que empezar por los básicos. Las papas con mojo rojo y mojo verde son el inicio de la experiencia. Si bien se trata de un plato sencillo, cuando está bien hecho tiene una complejidad de sabor que resulta difícil de conseguir fuera del contexto local. Otras propuestas que allí se potencian son las del pescado del día, el sancocho y la vieja, ya que estas dependen casi por completo de la calidad del producto y de la cercanía con el mar que, sin duda, marcaron la diferencia. Como recoge Gran Canaria Stays, los restaurantes de la zona combinan platos de cocina tradicional canaria con influencias de otras culturas, y entre sus propuestas más destacadas figuran los pescados al grill, los ceviches con dorada local y los postres como el bienmesabe, elaborado con almendra, huevo, miel de palmera y piel de limón.
La carne de cochino negro canario, una raza autóctona con denominación de origen, es otro de los productos que los mejores restaurantes de la zona trabajan con cuidado y que merece buscarse cuando se viaja al sur. No es un plato que se encuentre en todos los sitios, pero cuando aparece entre las opciones de una carta, es una de las mejores experiencias gastronómicas que la isla puede ofrecer. Lo mismo ocurre con los quesos canarios, que tienen una variedad y una calidad que sorprende a quien los prueba por primera vez. Los quesos se utilizan mucho como aperitivo o como ingredientes para platos más elaborados.
La oferta internacional ha ampliado el mapa
Al mismo tiempo que la cocina local ha ganado presencia y calidad, la oferta internacional en Playa del Inglés se ha diversificado notablemente. Según presentan en Local Guide Gran Canaria, en la zona conviven propuestas tan distintas como la cocina tailandesa con ambiente de igloo, restaurantes italianos de pasta fresca, conceptos de cena con show de DJ y locales especializados en carnes selectas e ibéricos. Esta ampliación se fue generando a partir de una demanda heterogénea, en la que los turistas de diferentes partes del mundo buscaban combinar la experiencia gastronómica local con la comida conocida y familiar de su tierra.
El turista que pasa una semana en un destino desconocido va a querer conocer la comida del lugar, pero eso no significa que esté dispuesto a comer lo mismo todos los días. La mayoría van a querer descansar de la experiencia con un plato conocido y acorde con sus costumbres, sin que ello signifique que disminuyan las pretensiones sobre la calidad. Según explican en West End Restaurant, el cliente siempre busca la calidad de producto, con una elaboración cuidada y un ambiente que complemente la experiencia sin artificios innecesarios.
El reto de la calidad en zona turística
Mantener el nivel en un entorno con tanta rotación de clientes no es una tarea sencilla. Al contar con una clientela que cambia constantemente, la tentación de bajar un poco la exigencia de calidad está siempre presente. Sin embargo, la reputación que han construido los restaurantes en el sur de Gran Canaria se debe precisamente a haber resistido esa tentación. Para estos locales es indispensable trabajar con producto fresco, formar equipos de gran profesionalidad y comprender las necesidades del cliente, ya que saben que si este, sin importar de dónde sea, queda satisfecho, va a recomendar e incluso volver en su próxima visita.
Como señala Holiday World Maspalomas, la zona ofrece una amplia variedad de propuestas gastronómicas que van desde opciones asequibles hasta restaurantes gourmet, con platos que reflejan influencias culinarias de todo el mundo y con conceptos que buscan ofrecer al visitante una experiencia que vaya más allá de la comida. El mercado gastronómico Nomad, que reúne más de 400 referencias culinarias en un mismo espacio, es un ejemplo de esa búsqueda de unir la degustación gastronómica con la peculiaridad del ambiente que rodea la mesa.
Un destino valorado de forma injusta
Pese a su gran evolución, la gastronomía del sur de Gran Canaria todavía tiene una valoración baja. Esto hace que el turista llegue con bajas expectativas y se termine sorprendiendo por lo que se encuentra. Su calidad ha experimentado un salto mucho más grande en los últimos diez años que en las tres décadas anteriores. Por esta razón, todavía existe un cierto prejuicio por parte de quienes conocieron la zona en otro momento. La buena noticia para ellos, así como también para quienes vayan por primera vez, es que la realidad actual es completamente distinta. Desde el clásico mojo picón hasta las hamburguesas o las pastas, la convivencia entre la cocina local y la internacional se da de forma natural y siempre con el objetivo de ofrecer un servicio de calidad.


